SOBRE NOSOTROS
Una semilla de fe.
Una enseñanza para la vida.
Semillas de Luz es un proyecto de educación hebrea mesiánica que acompaña a las familias a conocer la Palabra y vivir sus enseñanzas en lo cotidiano.
Principios que guían este proyecto
Los materiales de Semillas de Luz forman parte de un camino que busca volver al diseño de Elohim, formar el corazón y caminar hacia su propósito. A través del Método de Formación Hebrea Restaurada, procuramos reconocer en las Escrituras cómo Él instruye y acompaña a su pueblo, para llevar esos principios a nuestra manera de educar y a la vida cotidiana de la familia.
Todo comienza con un fundamento
La Palabra de Adonai es el fundamento de nuestra enseñanza y nos orienta para discernir entre el bien y el mal. Desde ella buscamos comprender lo que aprendemos y las decisiones que tomamos, de modo que el conocimiento encuentre una dirección y se refleje en nuestra forma de vivir.
Luego viene la formación
Al mirar cómo Elohim condujo a su pueblo por el desierto, reconocemos un tiempo de formación en el que aprendieron a depender de Él y responder a su instrucción. Esa mirada nos ayuda a acompañar los procesos de nuestros hijos con paciencia, mientras cultivamos el dominio propio para gobernar el corazón y la mayordomía para cuidar lo que nos ha sido confiado.
Y finalmente, el propósito
La redención en Yeshúa orienta este camino de restauración, en el que buscamos volver al diseño educativo de Elohim y a las raíces hebreas de nuestra fe. Deseamos que aprender nos ayude a conocerlo, comprender su instrucción y practicarla, para que nuestras capacidades se pongan al servicio de su propósito y se conviertan en una bendición para otros.
Aprender con las manos y el corazón
Unimos las Escrituras con el aprendizaje académico, la observación de la creación, el arte y las actividades prácticas. Leer, conversar, medir, construir o jugar pueden ser oportunidades para comprender y aplicar lo aprendido.
Cada familia, a su ritmo
Los materiales están pensados para acompañar el aprendizaje con participación familiar. Pueden escoger las actividades que respondan a la edad, las necesidades y el ritmo de sus hijos, dando espacio al diálogo y a la reflexión.

